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Somos el país del eterno potencial. Un país lleno de bondades, con gente trabajadora y entregada. Pero ese potencial se opaca por el sinfín de retos que enfrentamos: exorbitantes niveles de desnutrición, baja calidad educativa, ausente infraestructura, un sistema de salud inservible, entre muchos otros.  

Desde 2003 diversos actores nos hemos reunido anualmente en los distintos Enades para plantear soluciones a cada una de estas problemáticas. En estos 16 años, hemos analizado y discutido propuestas puntales, técnicas y realizables que nos llevarían a ser la Guatemala que todos soñamos. Pero, ¿qué ha pasado? ¿Ha sido un problema de las propuestas o de la voluntad política para implementarlas?

Las propuestas no han avanzado al ritmo y urgencia que las precarias condiciones de nuestro país exigen. ¿Por qué? Porque la maquinaria que llamamos gobierno está rota. Los engranajes del Estado están derretidos. Tenemos un Estado líquido que no nos permite avanzar.

Por ello, el Enade de este año se enfoca en las reformas estructurales que son necesarias para que la maquinaria funcione. Además, estas también son necesarias para que las entidades correspondientes implementen el sinfín de propuestas de años anteriores en materia educativa, salud, infraestructura y seguridad.

 

Necesitamos fortalecer nuestro Estado. Necesitamos un Estado sólido.

 

En lo personal, es frustrante ver cómo el enorme esfuerzo propositivo de los Enades ha sido insuficiente para provocar cambios en la situación de Guatemala a la escala requerida. Sin embargo, a lo largo de los años he visto ciertos avances y también mayores consensos entre diversos actores y sectores del país. Entusiasma ver el interés alrededor de las reformas planteadas en Enade 2019, cuyo fin es fortalecer nuestras instituciones.

Estas cuatro reformas estructurales prioritarias son: (i) elección de representantes, (ii) servicio civil, (iii) independencia judicial y (iv) fiscalización del gasto público.

Durante seis semanas, nos hemos reunido entre representantes de todos los sectores de nuestro país (académicos, religiosos, empresariado, gobierno, fundaciones, etc.) para analizar cómo sacar adelante estas cuatro reformas. Fue reconfortante observar tanto interés y talento en estas importantes discusiones. Sobretodo observar que los participantes están totalmente claros de porqué es importante que se discutan estas reformas.

La presentación de los avances de estos talleres se llevará a cabo en el escenario principal de Enade el próximo 10 de octubre, en donde nos acompañarán personalidades como el autor James Robinson, el periodista y analista Moises Naím y el académico Vincent Onyemah.

Si logramos combinar estas reformas con una agenda de generación de empleo, estoy seguro que podríamos “turbinar” el desarrollo de nuestra nación. Estamos en un momento crucial para el país, a las puertas de un nuevo gobierno y en un entorno geopolítico que presenta muchos retos que deben ser atendidos con sentido de urgencia.

Llegó la hora de dejar de fantasear sobre nuestro potencial, y empezar a realizarlo. Llegó la hora de acoger este reto y exigirle a nuestras nuevas autoridades el implementar las reformas estructurales que se están consensuando y que tanto necesitamos. Nuestro potencial está más cerca de lo que imaginamos pero requerimos dar este primer paso de fortalecimiento institucional.

No dejemos pasar la oportunidad de convertirnos en un país próspero, productivo y en paz. Desde ya todos invitados al próximo Enade 2019, en dónde discutiremos cómo alcanzar ese potencial que hemos eludido todo este tiempo. Basta de soñar, alcancémoslo.