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Hace un poco más de 15 años, el sector privado de nuestro país lanzó una campaña con el lema “más empresas, más empleo”. El mensaje es casi obvio ya que, en cualquier parte del mundo, las empresas son fuentes generadoras de empleo y los empleos dignos son la mejor manera de salir adelante. Pero su trasfondo parece escapar de los políticos.

 

En 2003 el sector privado guatemalteco se organizó para actuar en sintonía con una agenda de promoción de emprendimiento y empleo. El objetivo principal era promover la libre competencia en un marco de reglas previsibles y estables, para así crear más puestos de trabajo, contrarrestar la migración e impulsar la economía de nuestro país. Se creó la estrategia y se implementó. Pero en el camino perdimos el norte y hoy parece que vamos en dirección contraria.

 

Guatemala está en una situación complicada. Tenemos casi una década de estar estancados en temas de negocios. Prueba de ello es nuestro rendimiento en el índice Doing Business. Este evalúa la facilidad de hacer negocios en un país a través del análisis de diez indicadores, tales como registro de la propiedad, tiempo para abrir un negocio, cumplimiento de contratos, protección a inversionistas, entre otros. Nuestro avance como país en esta medición ha sido prácticamente nulo. En 2010 ocupábamos el puesto 100 entre 183 países y en nueve años mejoramos tan solo dos posiciones, al puesto 98 dentro de 190 países. Nuestro puntaje solamente ha avanzado alrededor de dos puntos en dicho plazo, pasando de 60.29 a 62.17. Por otro lado, según el Mineco, el 99 por ciento del parque empresarial está ocupado por pequeñas y medianas empresas y el 80 por ciento de la población económicamente activa trabaja en este sector. Estos datos nos demuestran que necesitamos crear las condiciones para que pequeñas y medianas empresas florezcan. Sobretodo para que todas ellas crezcan y se multipliquen.

 

Sin embargo, nos rodea un entorno nocivo para la creación de nuevas empresas que no permite el crecimiento de las ya existentes. Estamos sembrando milpa en el desierto, y se requiere de un esfuerzo sobrehumano para que nuestras plantas germinen y crezcan. Las reglas no están claras ni tampoco se aplican a todos por igual, la burocracia está por los cielos e impera la ley del más vivo. Con un ambiente como este, los emprendimientos emergentes y las empresas se ahogan y no logran resistir. Un ejemplo importante de esto es la violencia jurídica con la que se aplica el Convenio 169. De hecho, ha causado la muerte de empresas y de posible empleo, además de espantar futuras oportunidades de inversión local y extranjera. En todo esto, no podemos ignorar la amenaza de aranceles a nuestros productos. Ello introduce una volatilidad que daña aún más el ya nocivo clima de negocios. De implementarse, hasta allí quedarían las empresas guatemaltecas.

 

La única forma de lograr el desarrollo sostenible es generando empleo digno. ¿Y cómo lo creamos? Con más empresas. El informe sobre el desarrollo mundial de 2013 del Banco Mundial calificó al empleo como “la piedra angular del desarrollo”. Aquí en Guatemala, y en cualquier rincón del mundo, el empleo es núcleo del progreso. Solo a través de un puesto de trabajo digno y sostenible, las personas logran salir adelante y, de esta manera, transformar su vida y su futuro para bien. En ese sentido, el sector privado es un contribuyente importante en la creación de esas fuentes de empleo que tanto necesitamos los guatemaltecos. A más empresas, más empleos. No es secreto entonces que debemos estimular el entorno de negocios para fomentar el emprendimiento.

 

Estamos en pleno proceso electoral, cada vez más cerca de elegir quiénes tomarán la batuta de nuestro país en los próximos cuatro años. En la papeleta tendremos que escoger entre dos aspirantes. Uno dice que con un tren resolverá todos los problemas del país y la otra ofrece cumplir con un sinfín de promesas, aún y cuando esas promesas parecieran ser incompatibles entre sí. Ambos ofrecen empleo pero ninguno ha explicado cómo lo generará. ¿Qué acciones concretas pretenden impulsar para promover el clima de negocios y de generación de empleo? ¿Cómo van a fomentar ese ecosistema que tanto necesitamos como país? Sin duda tenemos una decisión muy importante para el bien de nuestra nación. Investiguemos bien los planes de trabajo de ambos aspirantes. Elijamos a consciencia y, posteriormente, velemos por que cumplan con lo que prometieron.